PICHI

No es cosa de fiarse de las apariencias en esto de los animalitos...
El tamaño no importan. dicen.
El espacio es relativo, comentaba Einstein con los ojos fuera de sus orbitas y el pelo electrizado.
y tal como así, este elemento minusculo se hizo dueño del aire y lo hizo infinito al llenarlo de sus aleteos. El apartamento no era apartamento, sino un pedacito de azul eterno.
Luego, claro, vino el orgullo. demasiado orgullo. Se le hinchó el pecho, se inflaron los huevos de puro macho...y reventó.

1 comentario:

Unknown dijo...

Fue algo más que un periquito... Compartió soledades y repartió cariño hasta el derroche ¡Se fue con la cabeza alta y la dignidad intacta!